Translate

jueves, 31 de agosto de 2017

Cortocircuito.

Dile a Cupido que no llame más, que esta vez no quiero que me encuentre porque cinco besos no compensan tanto daño.
Y si puedes, clávale una de sus flechas envenenadas justo en el corazón, hasta atravesarle el pecho y gotear sangre sobre la columna.
Dile que ha vuelto a despertarse el lobo a la llegada del invierno, con sed de sangre y famélico, los dientes afilados del que espera la presa.
Cuéntale que me han visto otra vez delirando, que he mordido el polvo y de motas de polvo y sudor me he cubierto la piel, a expensas del dolor.
Que la corriente es más fría cada vez y el fuego baila de extremo a extremo, porque aquella aprendiz de dragón ya supera al maestro y puede exhalar humo sin atragantarse.
Ven a reírte del nombre que tantas vidas se cobra a golpe de suerte y morréate con la persona que más odies, cubre tu risa con un manto de locura transitoria.
Si se cree un dios al que rezar fervorosamente, voy a empezar a poner velas para el diablo, porque la mayoría de los candados que se cierran no sólo pierden la llave.
Confieso que me da por buscar el mar dentro de un vaso de ginebra y me ahogo en la tercera ola, cuando el amanecer comienza a desfilar.
Es verdad que no sé quedarme quieta y me pierde el perfume letal, y ya no puedo gemir buscando sexo como quien dice te quiero.
Cuéntale que mis sonrisas se quiebran con ofensivas lágrimas descontroladas, aunque tienda a llevar la mejor máscara que una vez supe crear.
Hazle aullar de dolor por cada una de las veces que me tuvo a mí de rodillas esperando un milagro, con los ojos cansados de buscar estrellas fugaces.
Y que su recuerdo vuele tan lejos que olvide hasta su nombre, que marche sin pena ni gloria por desenredarse de mis costados repletos de cicatrices.
Busca su sombra y descósela, pero explícale que Wendy esta vez no ayudará a Peter, que este tiene que dejarse de cuentos y crecer de una vez.

martes, 15 de agosto de 2017

Humo.

Los primeros amores, aunque duelan,
son imposibles de olvidar;
siempre enraízan en el corazón.

Iba a hacer café para dos
pero la casa es puro silencio.
Me vuelvo a la cama.
Amanece, que no es poco.
El cielo púrpura se destiñe
y mis manos palpan el vacío.
Ruedo lenta sobre el colchón,
buscando el origen de los sueños.
La luz se reflecta en los cristales.
Tic-tac del reloj sin descanso.
Abro los ojos y te veo durmiendo
justo a mi lado, fantasmagórico.
Un ángel caído del cielo
vino a dejar una estela
de recuerdos ignífugos.
Flota zumo de humo
y calma a puerta cerrada,
sobrevuelan quedos suspiros.
Mar de olas en rizo por la almohada,
retrato de acuarela en la pared,
sal en la piel y los labios.
Tus ojos no pueden verme,
pero respiro tu piel cálida
adornada con lignito.
Con Morfeo besando mis pestañas,
vuelvo a dejarte ir, tal vez,
esperando que seas de carne y hueso.
Sé que nada va a sacarte de tu letargo,
ni a mí de mis ensoñaciones mientras
aún suenen ecos sabios en los árboles.

jueves, 15 de junio de 2017

Templanza.

Sueño convertido en pesadilla, salida por el puerto que se cambia por la puerta, ristras de sonrisas vueltas rastros de lágrimas, sol de otoño que muere bajo lluvia de invierno, soledad uniforme tras unión de asemejantes.
Esquinas pasadas de vuelta que se clavan como espinas, ojos deshechos como cera por el fuego de tu boca, canciones discordantes en silencios de palabras, libros que cierran al contrario que mis piernas, brazos caducos que descienden a tocar suelo.
Instantes efímeros que se pensaron eternos, vistas al pasado con hambre de futuro, fríos corazones ardiendo cual hoguera, paraísos transformados en páramo infernal, entrañas de acero plasmadas en acuarelas.
Calma precedente a tempestad de soberbia, sangre a borbotones encerrada en autopistas, aguas agitadas frente al cielo reflejo, sonrisa de lobo con piel de cordero convaleciente, psique rendida al amor deshilachado.
Castaños que oscilan como juncos entre brisaira que se mezcla con lujuria en un espasmo, cenizas que exhalan humo afrutado, huesos que se astillan al contacto basoréxico, persianas que esconden la mañana herida.