Suena tan estúpido preguntarme a estas alturas qué será de ti, de tu risa contagiosa, de la música en tus palabras...
¿Dónde están los besos que me debes?
La absurda y sin sentido caída de telón, el final que no tuvo despedida a ojos expectantes, un libro sin última página.
Ahora inocentes inconscientes, otrora orgullosas impertérritas.
Seguro que el mundo hizo de ti toda una persona adulta, mientras que a mí sólo me deja como a una niña que no quiere crecer. No lo negaré: no quiero renunciar a tantas cosas que tenía entonces, y aunque ya no las tenga, puedo inventar que aún sí.
Aunque mejoro, voy a peor, ¿para qué negarlo?
El odio mezclado con tristeza sigue recorriendo mis venas.
Espero que de verdad encontrases felicidad a lo largo de estos años, yo me encuentro cada vez más con una vocecita en mi cabeza que me dice, con triste alegría, que en aquel entonces lo tenía todo porque te tenía a ti.
Creo que quiero hablarte y saber cómo te va, por darle un capricho a la curiosidad de la otra yo que fui en su día, pero sabiéndonos ya historia, el esfuerzo probablemente no merezca la pena.
Seguro mejor dejarlo así: un recuerdo a medio camino del olvido, sin mancharlo de impurezas. Ir a remover escombros y cenizas sería como darle grises y matices a un mundo etéreo y transparente.
Pero de veras que me sorprendo a mí misma cuando, de la nada, surge el infantil pensamiento de si tú piensas, a veces, en mí.
¿Dónde estarán los ojos verdes
más bonitos de Madrid?
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domingo, 1 de julio de 2018
Blanco - impo - luto.
jueves, 1 de febrero de 2018
Evocatoria.
El silencio se expande entre nosotros
a través de las gargantas
a través de las gargantas
que no están dispuestas a pedir explicación.
Cada vez menos existen buenos días
y el protocolo de sonreír sin pensar,
cada vez más llueve sobre mojado.
Mis manos reflejan la tormenta de verano
que avanza a hurtadillas en primavera
y se cuela por las ventanas del alma,
intentando llevarse las nubes traslúcidas
que ocultan la luz.
No es el maquillaje lo que apaga mi risa
ni el odio lo que cava ni tumba,
puede verse a kilómetros que me destruye
el amor inocente y perverso a vuela pluma.
¿Dónde está el fantasma de Fortuna
que una vez quiso besarme ligero
sin atraparme a punta de navaja?
Quizás olvidado en un cajón,
donde ya no paramos mucho a recordar
aquello que -al menos- una vez creó felicidad.
Será cierto que olvidamos, al fin,
al otro cuerpo que aguantaba el aguacero y
provocaba tormentas eléctricas de magnitud desconocida.
Tendré que agradecer todo lo malo
al igual que agradecí todo lo bueno,
pues, sin ello, no serían mis mismos ojos
los que te observan desde la distancia
con la misma cautela y curiosidad.
Mataré por ver una última vez sobre mí
a la persona que dice que ya no más,
que esta guerra terminó
Cada vez menos existen buenos días
y el protocolo de sonreír sin pensar,
cada vez más llueve sobre mojado.
Mis manos reflejan la tormenta de verano
que avanza a hurtadillas en primavera
y se cuela por las ventanas del alma,
intentando llevarse las nubes traslúcidas
que ocultan la luz.
No es el maquillaje lo que apaga mi risa
ni el odio lo que cava ni tumba,
puede verse a kilómetros que me destruye
el amor inocente y perverso a vuela pluma.
¿Dónde está el fantasma de Fortuna
que una vez quiso besarme ligero
sin atraparme a punta de navaja?
Quizás olvidado en un cajón,
donde ya no paramos mucho a recordar
aquello que -al menos- una vez creó felicidad.
Será cierto que olvidamos, al fin,
al otro cuerpo que aguantaba el aguacero y
provocaba tormentas eléctricas de magnitud desconocida.
Tendré que agradecer todo lo malo
al igual que agradecí todo lo bueno,
pues, sin ello, no serían mis mismos ojos
los que te observan desde la distancia
con la misma cautela y curiosidad.
Mataré por ver una última vez sobre mí
a la persona que dice que ya no más,
que esta guerra terminó
tras las batallas e historias.
Si es cierto que el amor vino y se fue
con la misma gracia, rapidez y facilidad
que vuela por el cielo un colibrí,
rodarán otro par de lágrimas,
mas no habrás de preocuparte
con la misma gracia, rapidez y facilidad
que vuela por el cielo un colibrí,
rodarán otro par de lágrimas,
mas no habrás de preocuparte
por un intento de atrapar tu maldita dulzura.
Esto empezó siendo un frío adiós
y terminó siendo una cálida bienvenida,
pues ha nacido perdón en tus labios
y arrepentimiento en mi corazón,
la perfecta unión
distante
que no confesaremos hasta el final.
Esto empezó siendo un frío adiós
y terminó siendo una cálida bienvenida,
pues ha nacido perdón en tus labios
y arrepentimiento en mi corazón,
la perfecta unión
distante
que no confesaremos hasta el final.
lunes, 8 de enero de 2018
Principio del fin.
Llévame al fin del mundo.
Si todo está por escribirse, voy a caminar al menos un par de líneas contigo.
Había olvidado que el tiempo no espera.
Si todo está por escribirse, voy a caminar al menos un par de líneas contigo.
Había olvidado que el tiempo no espera.
Lo recordé justo a tiempo para regalarte la belleza efímera encerrada en la cabeza.
La poca que pueda quedar.
Presa de miedos, víctima de fantasmas y cicatrices de viejas batallas.
Mas me entrego a ti libre y mía.
Aunque quiera asesinarme antes que convertirme en suicida, antes de que destruya todo lo preservable.
Sabiendo que las fronteras se debilitarán y las palabras no siempre serán mantra ni ciertas acciones la verdad.
Y recuperarme antes de que rompa la cuerda, tratar de hacer un nudo tan resistente que permita sobrevivir.
Levantarme aún contra todo pronóstico, tocando si hace falta fondo para despegar hacia las estrellas.
Entregarme sabiendo que en la debilidad reside la fortaleza, en la tristeza la alegría, y en la oscuridad la luz.
Hacer un alto al fuego quizá peor que una guerra, una máscara de seda, una mentira que duela el doble que la verdad.
Reflejar los miedos delante del espejo, con el beneficio de la duda bajo probabilidad.
La poca que pueda quedar.
Presa de miedos, víctima de fantasmas y cicatrices de viejas batallas.
Mas me entrego a ti libre y mía.
Aunque quiera asesinarme antes que convertirme en suicida, antes de que destruya todo lo preservable.
Sabiendo que las fronteras se debilitarán y las palabras no siempre serán mantra ni ciertas acciones la verdad.
Y recuperarme antes de que rompa la cuerda, tratar de hacer un nudo tan resistente que permita sobrevivir.
Levantarme aún contra todo pronóstico, tocando si hace falta fondo para despegar hacia las estrellas.
Entregarme sabiendo que en la debilidad reside la fortaleza, en la tristeza la alegría, y en la oscuridad la luz.
Hacer un alto al fuego quizá peor que una guerra, una máscara de seda, una mentira que duela el doble que la verdad.
Reflejar los miedos delante del espejo, con el beneficio de la duda bajo probabilidad.
Sumando donde resta, quedando en tablas.
Con consciencia sobre la fragilidad fácilmente quebradiza al golpe certero, incluso con los ojos vendados.
Llegar contigo hasta el fin del mundo.
Con consciencia sobre la fragilidad fácilmente quebradiza al golpe certero, incluso con los ojos vendados.
Llegar contigo hasta el fin del mundo.
Volver para contarlo.
Principio del fin.
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