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sábado, 17 de noviembre de 2012

Incorpóreo.

Mírala.
Míralos.
Sus ojos oscuros, implacables.
Intentan abrirse paso en el mundo.
Querrían atravesar barreras, y aún más allá; atravesar el alma.
Buscan claridad en ese mundo que se les queda pequeño y sombrío.
Examinan su propia anatomía, indecisos, sin parar.
Y ahí en el medio, dos profundos pozos negros, dos carbones encendidos, dos azabaches brillantes.
A su alrededor, ese tono café que los rodea, intentando sobrevivir entre el blanco y el negro, surcado por una especie de línea negra que rodea sus pupilas formando sendos soles.
Ahí están, grandes, tiernos, con unas largas pestañas rizadas.
Aunque todo es tan diferente cuando los vigila el sol... aclarándose, volviendo más dulce su mirar.
¿Qué buscan sin cesar?
¿La razón de su éxito?¿Tal vez la de su infamia?
Sonríen, al menos eso intentan. Quieren demostrar que tienen motivos para brillar.
Pero hay veces, que están tristes y, aunque ella sonría, se puede ver la tristeza, el dolor y la soledad.
Perdidos, parpadean con cierto compás, intentando captar hasta el más mínimo detalle.
Se ven bellos, a ella también la miran así. La ven hermosa, como si fuese el ser más perfecto de la creación.
La ven delicada, frágil, femenina, orgullosa, intentando ocultarse tras una sonrisa.
Y ella, mi pequeña y valiente valquiria; bueno, sólo piensa en el que dirán los demás.
Si algún día la veis, a esa chica de ojos oscuros e implacables, a mi musa de las artes, decidle que aún sigue en pie nuestro pacto.

sábado, 27 de octubre de 2012

Viento del cambio.

¿Qué ocurre? No entiende nada. El mundo que conocía no es el mismo. Está cambiando para ella.
Su mundo se ha vuelto frío, calculador, siempre pensando en las consecuencias de los actos acometidos.
¿Qué está pasando? Hace nada estaba jugando y perdiendo la noción del tiempo entre casas, vestidos y muñecas.
¿Qué ha sido de esas tardes?¿Dónde se han quedado?
¿Y de aquellos veranos que parecían interminables, en los que se limitaba a ir a la playa y a trastear por los alrededores de su casa?
¿Es cosa suya, o el mundo se ha vuelto menos rosa y más gris? Ahora, todo aquello es lejano, y extraño lo que se le viene encima.
Los ojos se posan en ella con más frecuencia y dureza, como inspeccionándola, como si pudieran ver a través de su alma.
¿Porqué la miran así?¿Ha infringido alguna normativa?
Las mujeres la miran con superioridad, otras con recelo.
Los hombres con indiferencia, otras con... ¿porqué la miran como si fuera una delicatessen?
Basta. No quiere pensar. En su cabeza hay una tormenta de ideas que está tardando en despejarse.
Es noche cerrada ya. El cielo tiene un bonito color azul medianoche con la luna menguante y millones de estrellas suspendidas en él, que la cobijan. Como le gustaría tocarlas, sentir la luz y el calor que desprenden.
Brillan tanto, que le recuerdan a los preciosos ojos verdes de ese chico que ha conocido hace poco. Si estuviera ahí no le importaría compartir con él ese momento.
Pero, ¿qué le pasa?¿Se sentirá ella como los mayores, sentirá eso que llaman amor?
No, es imposible, tan pronto no, está segura.

Engranaje.

Corazón. Dulce e ingenuo corazón.
¿Qué haces, qué tramas, qué pretendes?
Me haces daño. Por favor, para. No sigas.
¿No me ves entre la espada y la pared?
Elige, por mucho que te duela hacerlo.
¿Acaso los afectados saldrán ilesos?
Uno de dos. No me vuelvas más loca de lo que estoy.
¿Cómo algo tan simple puede ser tan complejo?
Deja de retorcerte y de palpitar, y también,
¿Podrías dejar de acelerar cada vez que los ves?
No te hagas la víctima, porque tú eres el culpable.
¿Te importaría frenar tus gritos en silencio?
Cálmate, no llores más. No hay por qué hacerlo.
¿Entiendes por qué te hago elegir?
Si sufres tú, también yo, y eso implica más personas dañadas.